El Verbo se hizo carne y acampó entre nosotros.
Tu Palabra, tu Verbo, se nos da a conocer.
Palabra creadora, llena de luz y de vida, que disipa la tiniebla,
ha venido a nuestra casa, ayúdanos a reconocer tu voz, de amor y misericordia, en esa Palabra, para ser en verdad hijos tuyos.
Tu Verbo, hecho carne en el purísimo seno de la Virgen María,
hombre como nosotros, Dios como tú, Padre.
Este Hijo único en el que vemos a Dios-Padre, a quien nadie ha visto jamás, que se nos ha revelado
Palabra, Verbo, Carne, Dios con nosotros que se nos da en comunión en este Pan que ahora recibimos. Amor inaudito, inteligible para la razón, amor que sólo se entiende desde el corazón.
Asombrados nos dejas, tu Hijo, tu Verbo, se hace carne, deseo tuyo, Padre, pero por deseo de Él se hace pan y se nos da como alimento, en Eucaristía, en acción de gracias. Viene a nosotros, ayúdanos a reconocerle, contemplarle, lleno de gracia y verdad.
Que los pueblos, los hombres, te reconozcan por el esplendor de tu luz, tu Verbo hecho carne, la carne hecha pan que acampa entre nosotros.