¡Ayúdame, Señor, a amarte, amando.
Que pueda ofrecerte todo mi corazón, toda mi mente, todo mi ser.
Todo lo que soy y tengo: mi ilusiones y esperanzas,
mis compromisos y mis sueños.
Que te ame, no por obligación, sino por necesidad
Amarte como Tú me amas, con la misma intensidad y confianza,
Sin engaños ni palabrería, con los hechos, con las obras de mi vida.
Amarte a ti, mi Dios, amando al prójimo, al hermano cercano.
Mirar al tengo cerca, con tu mirar, mirada de amor.
Vuelve mis ojos, mis oídos, mi mente, mi corazón al prójimo.
Mis pies y mis manos, todo mi ser. Vuelve mi vida para amar al prójimo como siento tu amor en mí.
Te bendigo por tu Espíritu de amor que me permite amarte como hijo y abrirme a los hermanos.
Eres mi Dios al que debo amar y servir, amando y sirviendo al prójimo, a ejemplo de Jesús, mi Señor.
Que siempre esté en mi mente para ponerlo en obras que amar es cumplir la ley entera.
Ayúdame a amarte, amando.