Meditación de la Semana
Domingo 28º del Tiempo Ordinario
¡Oh Jesús! ¡Mira! De cada altar y de cada corazón cristiano se alza la más sentida y emocionada plegaria:
—¡Oh Jesús!, míranos desde tu Sacramento, buen Pastor, Jesús Pan verdadero
—¡Oh Jesús, alimento sobrenatural de las almas, a Ti acude este pueblo inmenso!
Desengañado de las perspectivas de una irrealizable felicidad terrena, vuelve a considerar su vocación humana y cristiana con nuevos impulsos de virtudes interiores, con prontitud para el sacrificio del que Tú diste prueba incomparable con el ejemplo y con la palabra.
—¡Oh Jesús! ¡Pan verdadero! único alimento substancial de las almas, recoge a todos los pueblos en torno a tu mesa
—Nutridos por Ti y de Ti, ¡oh Jesús!, los hombres vivirán fuertes en la fe, alegres en la esperanza, activos en las múltiples actuaciones de la caridad.
Sabrán superar las insidias del mal, las tentaciones del egoísmo, los cansancios de la pereza. Y ante los ojos aparecerá la visión de la tierra de los vivos cuya imagen quiere ser el progresivo camino de la Iglesia militante.
Si, ¡oh Jesús!: Tu nos apacientas y cuidas, haznos contemplar los bienes verdaderos en la tierra de los vivos. Amén
San Juan XXIII